Su principal función es antidepresiva, consigue una atmósfera que ayuda a calmar la angustia, la negatividad, la tristeza e incluso la ira y la rabia. Podríamos decir por tanto que resulta calmante, sedante, pero no por ello deja el ánimo por los suelos.
La energía del patchouli invita a la reflexión y a la concentración, a superar episodios negativos y convertirlos en algo positivo y energético, incitando a la acción desde la serenidad. Es por ello que, tras calmar el ánimo consigue estimular y revitalizar, siendo uno de los afrodisíacos más conocidos.
Recomendaciones de uso
Es ideal para utilizarlo como perfume, se puede aplicar en la zona cervical y en sábanas o almohadas antes de ir de dormir.
Historia
El patchouli es de origen indonesio, y era utilizado en la antigüedad por los mercaderes de seda, que envolvían sus telas en hojas secas de pachuli para evitar que las dañaran las polillas. Eran telas delicadas y suntuosas que viajaban de país en país del este y que quedaban aromatizadas por esta planta, por lo que con el tiempo ese olor quedó firmemente vinculado con el lujo y la calidad.
En siglos posteriores fue ampliándose su uso en otros campos, como la cosmética o la medicina natural, pero fue a mitad del siglo XX cuando se popularizó enormemente su uso, especialmente en el sector de la perfumería. Desde entonces, es una nota habitual en muchos perfumes.